Los pioneros del desierto

José Santos Ossa : Nació en 1827 en Huasco, en donde transcurrió toda su infancia, trasladándose posteriormente a Vallenar, donde vivió con la familia Walker. En esa ciudad estudió y trabajó en un establecimiento de compra y fundición de metales que pertenecía a la familia. En ese ambiente de mineros, cateadores y merced a su amistad con Almeyda, se forjó el carácter del que posteriormente se habría de denominar "el padre del salitre". En 1845 ya lo encontramos en Cobija y luego en lquique. En esa región se dedicó a la compra de metales, especialmente cobre, que embarcaba rumbo a Chile. También, en 1850, se dedicó a la explotación del guano. Años más tarde, habiendo ya perdido a su esposa, víctima de la fiebre amarilla, trabó amistad con el que habría de ser su gran amigo y confidente, don Francisco Puelma. En 1857 una expedición organizada en Cobija por los franceses Meunier y los hermanos Latrille descubría salitre en las proximidades de la costa. Ese mismo año Santos Ossa instala su planta de destilación de agua en Cobija. Al mismo tiempo daba otro importante paso en sus negocios de extracción al crear una sociedad para la explotación de los recursos guaníferos de Paquica que le reportaron una considerable fortuna. La bonanza no aquietó el espíritu pionero de don José Santos Ossa, todo lo contrario; en posesión de nuevos recursos económicos se dedicó a explorar el desierto en toda su extensión en busca de nuevos terrenos ricos en guano, metales o sales. Una de estas expediciones,

iniciada para tratar de encontrar plata, le permitió descubrir un gran yacimiento de salitre en el sector de Cuevitas. Ossa, al parecer, no se interesó en el primer momento por el hallazgo, pero luego cambió de opinión al sufrir un duro revés sus negocios con motivo de un incendio que destruyó su casa, Ia planta condensadora de agua y las instalaciones que poseía en Cobija (10 de diciembre de 1865). La oportunidad para obtener la concesión de los yacimientos por fin se presentó, cuando viajó a Chile el Agente Especial y Secretario de Estado de Bolivia don Mariano Donato Muñoz con motivo del Tratado de Límites, celebrado el 10 de agosto de 1866. Anteriormente Ossa se había reunido. con el Presidente boliviano Melgarejo, el que si bien no le había entregado la concesión le prometió no dársela a ningún otro. El agente estaba investido de plenos poderes, por lo cual don Francisco Puelma por sí y en representación de don José Santos Ossa, hizo la solicitud de una concesión de terrenos salitrales. Siguiendo la norma adoptada por Ossa tres años antes en su entrevista con Melgarejo, el señor Puelma en su representación al ministro no hablaba del salitre ya descubierto, sino del que se descubriese realizando una expedición al desierto. Como fruto de esa reunión, el 18 de septiembre de 1866 la Legación boliviana otorgaba a Puelma y Ossa "La posesión y goce de los terrenos en que se descubran depósitos de salitre o de bórax" en una extensión que debía ser continua y no pasar de cinco leguas cuadradas; además "una extensión de cuatro leguas cuadradas de terrenos en la quebrada de San Mateo, que desemboca en la Caleta de la Chimba. . . con la precisa condición de habilitar dicha Caleta".

La expedición de 1866, integrada por José Santos Ossa, su hijo Alfredo, el indio Hermenegildo, Juan Zuleta y otros, dio como resultado el descubrimiento de un enorme yacimiento de salitre en el Salar del Carmen, al oriente de Antofagasta. Ossa y Puelma fundaron una sociedad para explotar el salitre de la concesión a la que denominaron Sociedad Exploradora del Desierto de Atacama y se dedicaron a la ardua tarea de buscar los fondos necesarios. Al mismo tiempo, con el fin de interesar a un mayor número de capitalistas, se pensó recurrir nuevamente al Gobierno de Bolivia para que éste autorizara a la compañía la explotación del salitre en donde éste se hallara, dentro de las fronteras del desierto boliviano, y a construir en la región una buena carretera. Para tal fin uno de los miembros de la sociedad viajó a La Paz en donde ofreció al Fisco abonar la suma de $ 10.000 como pago de las franquicias pedidas. El Ministerio de Hacienda emitió una resolución afirmativa el 5 de septiembre de 1868. En el decreto que firman Melgarejo y su Ministro, Manuel de la Lastra, dice: "Por tanto, he venido en librar a la indicada Compañía Exploradora del Desierto de Atacama la presente patente para la seguridad de sus derechos y para que en consecuencia pueda explotar, elaborar y exportar el salitre de cualquier punto donde se encuentre en el Departamento de Cobija durante el expresado término". La autorización para la construcción del camino también fue otorgada con igual fecha. Los $ 10.000, pago por estos derechos, fueron depositados en la Tesorería de Cobija. Posteriormente el 19 de marzo de 1869 se firmó en Valparaíso la escritura que daba forma final a una nueva empresa minera, integrada por la Sociedad Exploradora del Desierto de Atacama de Ossa y Puelma, a la que se agregaron Gibbs, Agustín Edwards, Clark y Smith. La nueva empresa se denominó Melbourne, Clark y Cia", con un capital de $300.000. Los intereses chilenos representaban un 56,6%, mientras que los británicos tenían un 43,3% del total de los capitales.

El "Chango López" : Por 1845 un chileno llamado Juan López (el "Chango López") había recorrido el litoral boliviano desde Punta Jara hasta Mejillones buscando minerales y guano. Perseguido por el infortunio viajó al Perú en donde trabajó durante varios años con el fin de hacerse de un pequeño capital y regresar a dichas costas. De vuelta su embarcación se hundió en Tocopilla y López terminó por instalar sus tolderíos en La Chimba, llamada por él Peña Blanca. Descubrió agua y cobre en las cercanías y empezó su explotación con muy pocos recursos. A las instalaciones del "Chango" se unirían luego las de Ossa y Puelma. Así empezó a poblarse La Chimba. El terremoto del 13 de agosto de 1868, que afectó seriamentea lquique y Cobija, posibilitó que La Chimba naciera legalmente el 22 de octubre de 1868. El 8 de mayo de 1871 La Chimba y Tocopilla se declaran, por decreto, puertos "abiertos al comercio con todo el mundo", pudiendo desembarcarse en ellos mercaderías de "toda clase que vengan del exterior y los artículos que se dirijan al asiento mineral de Caracoles y adyacentes". Sin embargo, desde antes de ese decreto ya se llamaba al lugar indistintamente La Chimba y Antofagasta. Un documento de 1871 dice que "La Chirnba o Antofagasta tiene poco más de 300 habitantes".

En el informe de don Ruperto Fernández, delegado de gobierno en el litoral, se lee que: "La Administración local (de Antofagasta) está encargada a un capitán del puerto, que hace las funciones de Intendente de Policía y Comandante del Resguardo con 3 guardas, 1 policía y 4 marineros. La empresa del salitre tiene en este puerto una buena casa para su agente, 15 casas para los trabajadores, 4 bodegas de depósito, 6 canchas con capacidad para 12 toneladas cada una y una grande para el salitre, de la cual sale un ferrocarril hasta el muelle. Tiene además 60 carretas, 60 mulas y 50 bueyes para el servicio de ellas. Una máquina a vapor que puede destilar 5.000 galones de agua dulce por día y un muelle para el uso particular de la Compañía". La Municipalidad de Antofagasta se fundó el 25 de enero de 1872 y la mayor parte de sus miembros eran chilenos.